UGT-Euskadi reclama plan de choque de empleo para los 31.000 desempleados vascos mayores de 55 años

El Secretario General de UGT-Euskadi, Raúl Arza, y la Secretaria de Política Social e Institucional, Maribel Ballesteros han presentado, hoy, en Bilbao, un informe sobre la situación de mayores de 55 años en el marcado laboral vasco y han reclamado prioridad de acceso al empleo para el colectivo de mayores de 55 años, cerca de 31.000 en nuestra Comunidad autónoma, 1 de cada 4 desempleados. “Un colectivo olvidado, castigado por la crisis económica y la reforma laboral, con dificultades para el acceso al empleo, que pueden ver reducida hasta un 40% la cuantía de su pensión”.
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Maribel Ballesteros ha denunciado durante la rueda de prensa que “la precariedad lo impregna todo” y que “aumenta la desigualdad y pobreza del colectivo de mayores de 55 años”.


Raúl Arza ha destacado, por su parte, que la reforma del PP del subsidio para mayores de 55 años, ha afectado sobre todo a las bases de cotización y cada vez es más difícil acceder al mismo: “Con la reforma del 2012, referenciada a la cuantía de ingresos de la unidad familiar, muchos parados de este colectivo quedan excluídos de la percepción y, por tanto, se quedan sin cotización, por lo que en muchos casos sus futuras pensiones se reducirán en un 40 ó 50%, por este hecho”.

El Secretario General de UGT-Euskadi ha advertido que 18.895 parados mayores de 55 años cobran el subsidio, al haber agotado la prestación de desempleo y cronificar su estancia en el desempleo. “Siete de cada diez desempleados vascos lleva más de 2 años en el desempleo, cuando son trabajadores que todavía tienen un recorrido importante en el mercado laboral. Les quedaría al menos 10 años de trabajo; cuando son trabajadores con conocimiento y saber hacer importante”.

“Recuperar su sitio en el mercado laboral”

El objetivo de UGT es que estos parados “recuperen su sitio en el mercado laboral”, ha afirmado Raúl Arza, “son un colectivo olvidado en el mercado de trabajo, por eso UGT está trabajando en el ámbito estatal en un plan de choque para el empleo de mayores de 50 años, que aquí vamos a trasladar a Lanbide, para su recualificación y reinserción en el mercado laboral, cursos de formación que conlleven un compromiso de contratación”.

Ha recordado que han aumentado los mayores de 55 años como perceptores de la RGI y hoy son 8.610, el 14% del total de los perceptores.
“La sociedad no puede permitirse el lujo de prescindir de este colectivo -ha afirmado Raúl Arza- y tenemos que ser capaces de la recuperación de su autoestima y su reincorporación al trabajo. Deben de ser un colectivo preferente en las contrataciones”.

Informe de situación de mayores de 55 años en el mercado laboral vasco


Principales cambios en el mercado laboral desde 2007. Especial incidencia en los mayores de 55 años

Informe mayores 55 años 1 demandantes empleo
La población de 55 y más años es de 725.789 personas, casi la tercera parte (33,12%) del total de la población.
Los cambios ocurridos en el mercado de trabajo desde 2007 han tenido efectos claros sobre las personas mayores de 55 años y su relación con el mercado laboral:
Por un lado, han seguido activos en el mercado de trabajo y, en el caso de las mujeres, se han incorporado con el fin de mantener los ingresos en el hogar.
En muchos casos, las personas mayores de 55 años han tenido que aceptar subempleos, temporales y parciales.

Una parte importante de las personas mayores de 55 años ha sido golpeada por el desempleo y por el paro de larga duración.
En este sentido, el efecto desánimo ha crecido entre las personas mayores de 55 años, debido a la falta de oportunidades de empleo y formación y a la ausencia de políticas activas de empleo centradas en este colectivo.
El impacto en la pensión de jubilación
La situación de desempleo supone, en todas sus variantes (desempleo contributivo, subsidio de desempleo o sin ninguna ayuda), una pérdida, disminución de ingresos y una interrupción de la carrera laboral, por lo que se puede afirmar que se trata de una de las contingencias que más perjuicio puede causar tanto a la hora de determinar el acceso a una pensión, como a la hora de determinar la cuantía de la pensión (jubilación, incapacidad o viudedad).
Daño o perjuicio que se ve incrementado si la situación de desempleo aparece a edades avanzadas y cercanas a la edad de jubilación, en las que la probabilidad de encontrar un trabajo estable son prácticamente nulas y la de encadenar largos periodos de desempleo está casi asegurada, como por ejemplo sucede a partir de los 55 años de edad.
Para analizar los efectos del desempleo en la pensión de jubilación para el colectivo de trabajadores no ocupados mayores de 55 años, es necesario tener presente que los efectos o implicaciones que conlleva el desempleo en la pensión dependen de multitud de factores vinculados a la propia naturaleza de la pensión de jubilación (prestación definida y de cuantía variable) y a la situación personal de cada trabajador.

Depende de la causa de desempleo; de la situación concreta de desempleo (si se percibe prestación de desempleo, subsidio de desempleo o si no se tiene derecho a ninguna ayuda); de la edad y los años cotizados; de las bases de cotización mantenidas durante la vida laboral; del tiempo en desempleo; si hay suscrito un convenio especial con la Seguridad Social (Convenio especial de trabajadores perceptores del subsidio de desempleo o Convenio especial de empresarios y trabajadores sujetos a expedientes de regulación de empleo que incluyan trabajadores con 55 o más años); si se accede a la jubilación anticipada voluntaria, a la jubilación anticipada por causa no imputable al trabajador o a la jubilación ordinaria; etc.
En conclusión, los efectos que una situación de desempleo de larga duración en trabajadores mayores de 55 años puede producir sobre la cuantía de su pensión de jubilación son excesivamente perjudiciales, pudiendo llegar incluso a ser su pensión de jubilación solo el 60% de la que le correspondería de haber seguido su carrera laboral hasta la edad de jubilación ordinaria.
 Informe mayores 55 años 2 prestaciones Bizkaia

 

 


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Propuestas de políticas de empleo

Dentro del Plan de Choque por el Empleo, desde UGT se plantean varios tipos de actuaciones para atender las necesidades de las personas mayores de 55 años que no están empleadas.. 1)  Primero, es necesario rescatar de la inactividad a las personas afectadas por el desánimo, implantando planes de sensibilización que incluyan una oferta de servicios públicos de orientación, formación, recualificación e inserción
. 2)  De cara a recuperar en los registros de los servicios públicos de empleo a las personas inactivas mayores de 55 años, se debe eliminar de los programas y ayudas existentes la condición de estar inscrito al menos 12 meses durante los últimos 18. Es necesario sustituir este criterio por otro que justifique la condición de parado en este grupo de edad (presentación del informe de vida laboral emitido por la Seguridad Social).
. 3)  Con el fin de mejorar la efectividad de la sensibilización, será necesario desarrollar acciones desde el sector público y con la participación de los interlocutores sociales y otras organizaciones sociales.
. 4)  Paralelamente, y de forma urgente, una acción inmediata sobre las personas mayores de 55 años registradas como desempleadas y que no reciben prestación, combinando una prestación con medidas de políticas activas de empleo.
. 5)  Al mismo tiempo, medidas dirigidas a las personas mayores de 55 años desempleadas a través de una atención y seguimiento especializado desde Lanbide. Se precisa una puesta en marcha de políticas activas, basadas en itinerarios personalizados de asesoramiento, orientación y formación para la recualificación, con el fin de conseguir aumentar la empleabilidad en este grupo.
. 6)  Para ello, UGT Euskadi propone para 2017 un aumento de la dotación presupuestaria para atender las necesidades específicas (itinerarios personalizados) de las personas mayores de 55 años en situación de desempleo, con la creación de unidades especializadas de apoyo para este colectivo, con personal propio de orientación y además, planes de empleo específicos que desarrollen medidas para la inserción de los personas a partir de 55 años.
Los mayores de 55 años en Euskadi constituyen un pilar económico de las familias, especialmente después de la crisis.
La sociedad vasca envejece cada vez más rápido y en ella nacen cada vez menos niños, pero el grupo de los mayores de 55 años no es sólo importante en términos demográficos, sino que con la crisis se ha convertido aún más en uno de los pilares de la economía familiar. Así, el 8,7% de las personas de este grupo de edad presta ayuda económica a alguna persona de fuera de su hogar, la mitad con una frecuencia mensual y de ellos, el 60% declara haber aumentado la cuantía de este apoyo económico desde el año 2010.
Así, las cantidades rondan entre los 100 y los 500 euros para el 35,4% de la población prestataria según revelaron datos del ‘Estudio sobre las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi’.
El estudio constata que el proceso de envejecimiento en Euskadi es ya más rápido que en el resto de Europa y que, con 725.000 personas mayores de 55 años (un tercio de la población), el diseño de medidas que garanticen la calidad de vida, el envejecimiento activo y la independencia de la población es uno de los retos a los que se enfrenta la comunidad autónoma vasca.
Hay que destacar el “papel fundamental” que juegan en la sociedad vasca los mayores de 55 años, que participan activamente en la estructura de las familias tanto en lo económico como en el cuidado de hijos, nietos, personas mayores y dependientes. Así, casi un tercio de las personas de más de 55 años realiza tareas de apoyo a hijos o hijas de forma cotidiana y la mitad de quienes tienen nietos que necesitan de cuidados, les dedican entre diez (43,7%) y más de treinta horas semanales (11,8%). El 11% de estas personas cuida además de parientes mayores o de alguna persona con discapacidad, con una intensidad media de cerca de 37 horas semanales.
En todo esto, la responsabilidad recae en las últimas reformas laborales. Como resultaba previsible a la vista de las medidas que contienen, solo han conseguido aumentar la desprotección de los trabajadores y las trabajadoras, extender la precariedad laboral e incrementar las desigualdades.Por todo ello, hay que revertir esta situación y la derogación de estas negativas reformas debe constituir el punto de partida imprescindible para construir un modelo de relaciones laborales más eficiente y con más derechos para todos los trabajadores y trabajadoras. Solo así será posible crear empleo de mayor calidad, más productivo, que permita generar más riqueza y que se transforme, vía mejores salarios, en un aumento del bienestar de los hogares.La creación de empleo es positiva, puesto que es el desempleo el principal problema socioeconómico.

Pero se necesita empleo de mayor calidad, más productivo, para que permita generar más riqueza y para que se transforme, vía mejores salarios, en un aumento del bienestar de los hogares, ya que se crea empleo, pero muy precario y con bajas dosis de estabilidad, con una incidencia especial en los mayores de 55 años.